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SUEÑA Serenata Guaireña

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Las serenatas -aunque cada vez más esporádicamente-, forman parte de las tradiciones de nuestro pueblo. Su rito inicial ineludible consta de dos movimientos: tres canciones interpretadas en la puerta o en la ventana de la amada (o candidata a serlo) y el rostro sonriente-aunque con huellas de sueño en los ojos-, de la destinataria del canto de los que rompen el silencio de la alta noche. Con ese gesto se ratifica un amor ya encendido y corroborado en besos. O se expresa el afecto de quien encuentra en la música la delicada manera de expresar un sentimiento que espera sea correspondido. No pocas veces, la serenata es también una manera de cerrar heridas: el canto es un bálsamo que restaura los tejidos del cariño deteriorados por alguna desavenencia momentánea. Desde antaño, en Villarrica las serenatas gozaban de un prestigio envidiable. Acorde a su fama de cuna de poetas, los versos no faltaban a orillas de las rejas de las madrugadas estrelladas en que la luna era testigo de la cabalga...

ESCUELA "LA PATRIA"

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  Un alargado caserón, con corredor frontal y posterior, construido en 1842, es sede del Museo Municipal Maestro Fermín López de Villarrica. El acervo, que consiste en piezas históricas de la Guerra del 70, enseres de la vida cotidiana de los lugareños y recuerdos del poeta guaireño Manuel Ortiz Guerrero, fue recientemente reordenado y habilitado al público. El local fue construido en el año 1842, en la época de Don Carlos Antonio López, por lo tanto tiene 168 años. Está situado sobre Natalicio Talavera y Juan Pablo II. En 1850 fue sede de la Escuela LA PATRIA, siendo la primera y la única por aquel entonces. Su valor histórico como recinto por el que varias generaciones de la niñez guaireña transcurrieron; se magnifica con la que constituyó en la legión de niños mártires que en la epopeya de 1870, con su maestro DON FERMIN LOPEZ, en Piribebuy el 12 de agosto de 1869, dejando para la posteridad el ejemplo sublime de sacrificio y patriotismo. Funcionaron igualmente en el mismo loc...

MAESTRO FERMÍN LÓPEZ

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  Don Fermín López, "Maestro Fermín" se levanta temprano aquel día de fines de marzo de 1865, en que se iniciaba la Guerra de la Triple Alianza. Por la ventana, y por -encima del techo de la casa de enfrente, mira en la lejanía dorada por el sol de la mañana, la mole azul del Ybyturuzú. Inicia el día con la monotonía de siempre. Su vida frugal y sencilla está perfectamente ordenada: modesto desayuno seguido de sus preparativos para dirigirse a la única escuela de Villarrica -su ciudad natal- distante pocas cuadras de su casa. La ciudad es pequeña doce a quince cuadras con apariencia urbana. Sus alrededores, poblados de añejos naranjales y tupidos bosques y cruzados por fuentes de agua. En una de las esquinas, un grupo de hombres, comentan los acontecimientos políticos del momento, y el Tratado Secreto de la Triple Alianza, que sembraba la efervescencia patriótica. Don Fermín López, se une al grupo, y, escucha que la patria llamaba a sus hijos a las armas. Minutos después,...

CURUSU BARTOLO

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  Durante el gobierno del doctor Gaspar Rodríguez de Francia vivía en Villarrica del Espíritu Santo el padre Bartolo, o Pa'i Bartolo como se lo conocía. El religioso, preocupado porque veía que la gente iba perdiendo las buenas costumbres, los exhortaba a que fueran virtuosos, recomendándoles las faenas de la tierra y de los telares de lienzo. De a poco, y gracias a la prédica del Pa'i Bartolo, la zona se convirtió en granero y región industrial de la República. Pa'i Bartolo viene de los campos sembrados. Ha estado hablando con los campesinos pero antes visitó a dos familias que se dedican al trabajo del tejido. Ahora está en el altar sudoroso pero feliz de haber llegado a tiempo para cumplir con su obligación. Las lecturas las hace el sacristán y Pa'i Bartolo se reserva el sermón. Habla Pa'i Bartolo del escaso interés que en la población despierta la palabra de Dios. Hace responsable de ello al gobierno, que difunde el materialismo y se olvida del alma de las g...

VILLARRICA, CHE CIUDAD

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En la percepción popular, Villarrica siempre fue una "república aparte". A lo largo de su historia, juntó argumentos -reales o imaginarios-, para ganarse merecida fama de pueblo singular. Su peculiaridad se da hasta en la música que le fuera dedicada por sus hijos ausentes: tiene las dos composiciones más bellas que una sola ciudad pueda ostentar como carta de presentación. Casi todas tienen una que supera a todas las dedicadas a un mismo lugar, pero la cabecera del Guairá cuenta con dos canciones de pareja belleza. Una de ellas, es Villarrica, del poeta Gumercindo Ayala Aquino y Aniceto Vera Ibarrola. Y la otra es VILLARRICA CHE CIUDAD, con letra de GREGORIO NARVÁEZ ARCE (nacido en Villarrica el 9 de mayo de 1914 y fallecido en Asunción el 23 de diciembre de 1975) y música de ANDRÉS CUENCA SALDIVAR. El título de ésta revela un dato único, digno del lugar al que canta, en las creaciones de este género: no dice che pueblo sino que che ciudad. La letra de Gregorio Narváez A...

DEL REVÉS, NUESTRO DERECHO VILLARRIQUEÑO

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Nosotros, los gua´i, contamos con el pasaporte dorado, universal y eterno para hacer las cosas del revés. El día que dejemos de lado ese magno derecho habremos renunciado a nuestra territorialidad, a nuestra misma esencia, de nuestro eterno yo. Expresada esta memorable defensa ñanandy a favor de mis coterráneos y del mío propio, quiero destacar que nuestro ejemplo va cundiendo en todo el Paraguay porque, la verdad de la sagrada milanesa es que últimamente andamos haciendo las cosas no tanto como el sentido común plantea a la humanidad toda sino absolutamente del revés. Por ejemplo: En nuestras casas tenemos las frutas pero no se aprovecha como corresponde. De los cítricos podemos hacer los jugos como se hacía en tiempos de nuestros mayores, pero como que tenemos vergüenza para llevar a la mesa a la hora de almorzar una jarra e jugo y que, por el contrario, es chururú, más digno, por decir, exponer una botella de gaseosa en el encuentro familiar. En mi barrio veo esos mburucuja ...

EL SACRISTÁN DE VILLARRICA

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  El ilustre limpeño, don Fulgencio R. Moreno, en la revista Guarania N° 28 de 1936, publicó un fascinante relato que hace referencia al "mal carácter" del Dictador Francia. El artículo se titula: El sacristán de Villarrica. A fin de dar a conocer la historia a los lectores de este suplemento, me permito una modesta recreación que no tiene otro propósito que el de exponer en un espacio más breve. Cuenta Moreno que en la incipiente época de nuestra Independencia Nacional regida por el Dr. Francia, vivía en Villarrica un buen hombre conocido por los parroquia nos con el mote de "Pa'í José". Este era una persona excelente, muy cumplidora de sus deberes. Era un sacristán de pura raza, de aquellos que a fuerza de andar entre velas y sahumerios, de doblar sobrepellices, manejar ornamentos eclesiásticos, cuchichear con beatas y cumplimentar a canónigos, parecen llevar en su persona a todas partes el ambiente de la sacristía. La dictadura de Francia lo había encontrad...

TUPASY YKUA

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  Como un regalo divino de la madre natura para este humilde barrio, fluye eternamente el agua pura y cristalina de una fuente bendita: el “Tupäsy Ykua” sitio sagrado para los lugareños, de muchas leyendas, como el “Ykua Jara”, que habla de una doncella desnuda, quizás aquella de los versos de “Manú”, que en noches de estío empapada de luna y misterio entona una dulce melodía que cautiva de amor y deseos al noctívago caminante que amanece de rodillas implorando verla otra vez. Otra, muy vigente es la del “Mboi guasu” que aparece en pleno día causando pánico y enturbiando el agua, imposibilitando el “ju’aréi” cuando hay discusión o pelea entre las trabajadoras del lugar.Un espectáculo aparte es contemplar cuando llegan con sus cargas desde el centro de la ciudad. Como la calle termina bruscamente en una alambrada que delimita una propiedad privada (Camperi), estas mujeres haciendo verdaderas acrobacias, digno de un show circense, con bultos que muchas veces superan su propio peso ...

EL ANTIGUO CATALEJO

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El tren se alejó silbando, y quedé en el andén sin saber adónde ir. Estaba un poco aturdido aún, por el largo viaje que dejó sobre mi sotana una finísima capa de polvo rojizo. La vieja tierra de mi querida "Villarrica del Espíritu Santo" que había abandonado 20 años atrás, cuando terminé la primaria, ahora se abría nuevamente ante mí en una calle ancha, cubierta de césped, y flanqueada por extensos cañaverales. Emocionado profundamente, tomé mi pequeño maletín y decidí llegar cuanto antes a la casa parroquial, a la que me habían destinado.   En el trayecto me detuve en el parque "Ortiz Guerrero", tantas veces añorado en mis largas noches de vigilia y penitencia, cuando la duda se me atravesaba en la garganta y ahogándome en la orfandad más absoluta de la fe. Yo evocaba con desesperación ese pequeño paraíso, donde aún se cumplen con libertad las leyes inexorables de la naturaleza. Ahí está la vida simple y eterna del musgo, tupiendo el capote de "Manuel" ...